CIUDAD DE MÉXICO. — Un reciente estudio elaborado por el Center for Immigration Studies ha revelado un dato sin precedentes en la historia reciente de los Estados Unidos: el país ha entrado en un terreno inédito al registrar una migración neta negativa. Este fenómeno, que no se observaba desde la década de 1930, marca un punto de inflexión significativo en la dinámica demográfica y migratoria de la región.
Para México, esta transformación representa el inicio de una etapa compleja. Según el análisis, el cambio en la tendencia migratoria implica una disminución en el número de ciudadanos mexicanos que ingresan a territorio estadounidense. Sin embargo, este escenario conlleva un desafío adicional para las autoridades mexicanas, las cuales enfrentarán una mayor presión para absorber y gestionar el retorno de connacionales que deciden regresar al país.
El reporte, difundido este domingo 6 de septiembre de 2026, subraya que las implicaciones de este giro en las políticas y flujos migratorios podrían reconfigurar las relaciones bilaterales y la gestión de las fronteras en el corto y mediano plazo.


