El pasado lunes 7 de septiembre de 2026, las autoridades chinas oficializaron un paquete de capitalización sin precedentes que asciende a 360.000 millones de yuanes (aproximadamente 46.187 millones de euros), equivalente a 54.000 millones de dólares. La medida, calificada como inusual por expertos, busca consolidar la ambición de Pekín de transformar al país en una "superpotencia financiera".
Las entidades beneficiadas por esta inyección incluyen a los bancos ICBC, ABC y Eximbank, así como a las aseguradoras China Life, PICC, Sinosure, China Taiping y China Reinsurance. Según la agencia oficial Xinhua, el Ministerio de Hacienda lidera esta operación, una acción poco frecuente que, según analistas, busca contrarrestar presiones económicas y fomentar el crecimiento.
Shen Meng, de la firma de inversión Chanson & Co., señaló que esta política fiscal proactiva "no solo reduce los riesgos operativos y de regulación para esas instituciones, sino que también estimula la inversión y el consumo a través del efecto multiplicador del sector financiero". Por su parte, expertos consultados por el diario Global Times enfatizaron que el apoyo es vital para que los bancos puedan proveer crédito urgente a las empresas, especialmente al sector privado.
El contexto de esta medida es complejo. La calificadora S&P había advertido previamente que los cuatro bancos más grandes del país (ICBC, CCB, ABC y Bank of China) enfrentaban un déficit de más de 551.000 millones de dólares para cumplir con los estándares internacionales de absorción de pérdidas. No obstante, el sector muestra señales de resiliencia, ya que los seis principales bancos estatales reportaron en el primer trimestre su primera subida simultánea de ingresos y beneficios desde 2022, impulsados por la recuperación de los márgenes netos de interés.


