Un proceso de revisión en marcha
El pasado viernes 4 de septiembre de 2026, el presidente Donald Trump emitió la directriz oficial denominada “Supporting America’s Ranchers”, que instruye al Departamento del Interior a determinar, en un plazo máximo de 90 días, si el lobo mexicano (Canis lupus baileyi) y el lobo gris cumplen con los criterios de la Ley de Especies en Peligro (ESA) para mantener su estatus de protección. La orden busca explícitamente “considerar autorizar la eliminación letal de lobos grises y lobos mexicanos y permitir una mayor capacidad de respuesta ante emergencias, incluida la focalización precisa para situaciones que impliquen amenazas de depredadores a la seguridad humana o amenazas al ganado doméstico”.
Aunque la medida busca flexibilizar el control de la especie, el lobo mexicano mantiene su estatus legal vigente mientras concluye la evaluación técnica ordenada por la Casa Blanca.
Impacto en la cooperación binacional
La posible modificación de estas protecciones pone bajo la lupa décadas de esfuerzos conjuntos. Desde 1978, el Gobierno de la Ciudad de México ha sido un actor clave en un programa binacional de rescate. Según datos del segundo informe de gobierno capitalino, este esfuerzo ha permitido el nacimiento de 200 cachorros y 42 camadas. La capital mexicana ha mantenido una participación activa para asegurar una población bajo cuidado profesional genéticamente saludable, labor que se extiende a otras especies como el cóndor de California, donde el centro de conservación de vida silvestre de Chapultepec ha aportado 15 crías, 13 de las cuales fueron trasladadas a vida silvestre.
Históricamente, el lobo mexicano —la subespecie de menor tamaño en América— fue exterminado en vida libre debido a campañas de erradicación vinculadas a conflictos ganaderos desde la década de los cuarenta. Fue declarado extinto en vida silvestre en 1976, lo que motivó su inclusión en el acta de especies en riesgo de Estados Unidos y el inicio del programa de rescate actual.
Estado de la población y criterios de recuperación
El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (FWS) reportó que, al cierre de 2025, la población mínima de lobos mexicanos en Arizona y Nuevo México alcanzó los 319 ejemplares (143 en Arizona y 176 en Nuevo México), frente a los 286 registrados un año antes.
Para que la especie sea considerada recuperada, el plan federal exige:
- Mantener un promedio de al menos 320 ejemplares en la región durante ocho años.
- Superar dicha cifra en cada uno de los últimos tres años de ese periodo.
- Demostrar una tasa de crecimiento estable o positiva.
Entre 1998 y 2023, el FWS documentó 21 remociones letales, frente a 81 remociones permanentes no letales y 54 temporales, bajo las reglas vigentes antes de esta nueva directriz.


