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El Peñón de los Baños: Un oasis histórico y terapéutico frente al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México

Tras enfrentar las deficiencias operativas en la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el histórico sitio del Peñón de los Baños emerge como una alternativa de relajación con siglos de tradición.

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Por Con información de La Jornada

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El Peñón de los Baños: Un oasis histórico y terapéutico frente al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México
El Peñón de los Baños: Un oasis histórico y terapéutico frente al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México Foto: La Jornada

Lo Esencial • Puntos Clave

  • La infraestructura de la Terminal 1 del AICM presenta fallas críticas que afectan la experiencia de los pasajeros al arribo.
  • El Peñón de los Baños ofrece aguas termales a 46 grados con propiedades terapéuticas avaladas históricamente por el doctor Eduardo Liceaga.
  • El sitio, que incluye una capilla barroca del siglo XVIII, opera diariamente de 06:00 a 20:00 horas cerca del aeropuerto.

CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. — La experiencia de llegada a la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México ha sido objeto de críticas debido a fallas en la infraestructura, como escaleras eléctricas fuera de servicio, falta de agua en sanitarios y un mantenimiento deficiente en los accesos. Ante este panorama, el Peñón de los Baños se presenta como un refugio histórico ubicado a escasos metros de la terminal aérea, en la calle de Quetzalcóatl y Circuito Interior.

Este sitio, cuya importancia data de tiempos prehispánicos, es reconocido por sus aguas termales que emanan a 46 grados centígrados, ricas en minerales como bicarbonato, magnesio, calcio, potasio y litio. Históricamente, el lugar fue utilizado por monarcas aztecas y texcocanos para rituales y baños. Tras la Conquista, el templo original fue sustituido por una edificación cristiana que aún se conserva y es visitable.

La relevancia del manantial fue documentada en 1841 por madame Calderón de la Barca, quien destacó sus propiedades curativas. Posteriormente, durante el porfiriato, Manuel Romero Rubio, suegro de Porfirio Díaz, adquirió el predio tras recibir el aval científico del doctor Eduardo Liceaga sobre los beneficios terapéuticos del agua. En aquella época, el sitio llegó a contar con un hotel de lujo, restaurante, boliche y una planta embotelladora.

Aunque las instalaciones originales fueron demolidas durante el siglo XX, el lugar continúa operando con servicios de baños individuales y de pareja, además de ofrecer masajes. Según los administradores, el agua es recomendada para tratar padecimientos como asma, reumatismo, artritis, ciática, lumbago, bronquitis y estrés, además de prevenir la osteoporosis. El establecimiento opera los 365 días del año, de 06:00 a 20:00 horas.

Para complementar la visita, la zona ofrece opciones gastronómicas como Los Güeros de Boturini, ubicado en Lorenzo Boturini 4354, Aeronáutica Militar, donde se sirven especialidades como tacos de pastor, bistec, lengua, tripa y campechanos, además de parrilladas.

Aviso de cobertura: Edición, verificación y contextualización elaborada por la Mesa de Redacción de Inferencia a partir de despachos informativos de La Jornada.

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Cobertura elaborada bajo lineamientos de rigor periodístico e imparcialidad editorial. Consulta de datos y fuentes en tiempo real.

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