En China, una creciente 'industria de la soledad' está transformando la vida de miles de personas que enfrentan el aislamiento en un entorno social cada vez más fragmentado. Según datos de la empresa de valores Sinolink, este sector alcanzó un valor aproximado de 7.400 millones de dólares en 2025, una cifra que se espera continúe en ascenso debido a la evolución de los estilos de vida modernos.
Para Yang, una mujer de 91 años residente en las afueras de Pekín, este servicio ha sido vital. Tras la muerte de su marido y enfrentando problemas de salud como glaucoma, Yang llegó a considerar la eutanasia voluntaria debido a la profunda soledad. Hoy, su vida ha cambiado gracias a Wang Yingwei, un exvendedor de teléfonos móviles que lidera un equipo de reparto y asistencia. Yingwei, quien cobra menos de la mitad que un cuidador tradicional, visita a sus clientes para realizar tareas básicas, desde reparar electrodomésticos hasta instalar filtros de agua, brindando además un vínculo afectivo que los ancianos valoran profundamente.
La profesora asociada Teresa Kuan, de la Universidad China de Hong Kong, señala que el aislamiento en China es exacerbado por la estructura social, donde la migración interna y la búsqueda de oportunidades laborales separan a las familias. Esta realidad ha impulsado negocios diversos, como el de Liu Yanyan, una acompañante médica de 23 años que asiste a personas en los complejos hospitales de Pekín, o el de Wang Zhoutao, un exsoldado que ofrece servicios de acompañamiento emocional para senderistas en la montaña Huangshan.
Para muchos, estos servicios ofrecen una ventaja sobre las relaciones convencionales: la previsibilidad. 'Si se trata de un acompañante por el que se ha pagado, la relación no es exactamente equitativa. Es una relación de servicio, por lo que no hay que lidiar con la imprevisibilidad de una relación convencional', explica Kuan. Mientras tanto, clientes como Zheng Ruizhi, de 75 años, encuentran en estas visitas una fuente de alegría y seguridad, permitiéndoles mantener su independencia sin recurrir a residencias de ancianos, las cuales, según Yingwei, a menudo presentan condiciones deficientes.


