OAXACA DE JUÁREZ, Oax. — La gestión del gobernador Salomón Jara se encuentra bajo un intenso escrutinio público debido a una serie de acusaciones que vinculan a su círculo cercano con el crimen organizado y actos de nepotismo. La situación se agravó tras el operativo conjunto realizado la madrugada del 23 de septiembre, en el que fuerzas federales y estatales detuvieron al presidente municipal de Juchitán, Miguel Sánchez Altamirano, conocido como "Miguel Quetu", junto a Carlos Alberto N, alias "La Parca", señalado por presuntos vínculos entre el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y la célula delictiva "Los Cromos".
El mandatario estatal ha enfrentado cuestionamientos sobre la presencia de familiares en cargos clave dentro de su gobierno, el Congreso local y Morena. Entre los nombres señalados figuran su hermano, Noé Jara, vinculado a la Alianza de Sindicatos y Asociaciones del Estado de Oaxaca (ASAEO), así como el senador Antonino Morales y la ex secretaria de Turismo, Saymi Pineda. Asimismo, se documentó la renuncia de Emilio Montero a la dirección del Instituto Estatal de la Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), dependencia que administraba un presupuesto anual de 26 mil millones de pesos provenientes del Fondo de Aportaciones a la Nómina Educativa y Gasto Operativo (FONE).
En términos de seguridad, las cifras oficiales reflejan un deterioro significativo. Entre junio y septiembre de 2026, el Sistema Nacional de Seguridad Pública registró 439 víctimas de homicidio doloso, superando las 397 reportadas en el mismo periodo del año anterior. En Juchitán, bajo la administración de Sánchez Altamirano, los homicidios aumentaron un 80 por ciento y el narcomenudeo un mil 357 por ciento. Además, Oaxaca se mantiene como la tercera entidad con mayor pobreza en México, con más de la mitad de sus hogares sin ingresos suficientes para adquirir la canasta básica, además de liderar la informalidad laboral a nivel nacional.