La guerra civil en Yemen ha entrado en una fase crítica, transformando vastas extensiones de desierto en un frente de batalla con consecuencias que trascienden sus fronteras. En Shaab-al-Jinn, dentro de la gobernación de Lahj, las fuerzas progubernamentales han establecido nuevas líneas defensivas tras intensos enfrentamientos contra los rebeldes hutíes, quienes, según el comandante Tawfiq Al Haboun, cuentan con un arsenal que incluye francotiradores, artillería y misiles balísticos. Al Haboun, líder de las Fuerzas del Sur, mostró restos de un dron hutí cargado con explosivos C4, subrayando la sofisticación técnica de los insurgentes.
El conflicto, que se intensificó tras la toma de la capital, Saná, en 2014, mantiene en vilo al estrecho de Bab al-Mandab, un corredor marítimo estratégico para las exportaciones mundiales de petróleo. Aunque las fuerzas progubernamentales aseguran haber recuperado cerca del 85% de la zona, la presencia de unos 500 combatientes hutíes en posiciones elevadas sigue representando una amenaza constante. La inestabilidad se ha extendido incluso a Arabia Saudita, donde un reciente ataque hutí contra el aeropuerto internacional ha sacudido la seguridad regional.
El costo humano es devastador. Según la Organización Internacional para las Migraciones, cerca de 200,000 personas han sido desplazadas desde el inicio de la escalada en septiembre. En Adén, sede del gobierno reconocido internacionalmente desde 2015, los hospitales militares operan al límite de su capacidad. El Dr. Bassam Hazar, quien atiende a combatientes de ambos bandos sin distinción, reportó el ingreso de 51 heridos en una sola jornada, muchos de ellos con amputaciones. Entre las víctimas civiles se encuentra Alí, un niño de 12 años que resultó herido por un dron mientras caminaba por la calle y que ahora requiere una compleja cirugía por metralla cerca de su columna vertebral.
Mientras la incertidumbre domina los mercados energéticos, el futuro de Yemen permanece incierto. A pesar de los intentos de mediación, los hutíes han emergido como un actor más poderoso, controlando gran parte de la población y complicando cualquier posibilidad de una paz duradera en el corto plazo.


