La reciente filtración de 12.9 millones de registros ha puesto en el centro del debate la seguridad de la información personal en México. En la base de datos expuesta figuraban nombres de instituciones y empresas como Amazon, American Express, Afirme, Banamex, Banco del Bajío, BBVA, Banorte, Banregio, HSBC, Inbursa, INVEX, Liverpool, Sam’s Club, Santander, Scotiabank, Sears, Suburbia, Banco Walmart, Credomatic, IXE, Sanborns, C&A y Soriana. Este incidente plantea una interrogante crítica: ¿quién es el responsable cuando la información es vulnerada?
Aunque México cuenta con una ley federal que regula la protección de datos en posesión de particulares, el especialista Delgado Ramos señala que el problema no radica en la falta de obligaciones legales, sino en la ausencia de auditorías y mecanismos de vigilancia efectivos. Según el experto, las empresas suelen delegar la responsabilidad a proveedores externos sin supervisar rigurosamente cómo estos resguardan la información. "No basta con entregar los datos y asumir que el tercero se encargará de protegerlos", advierte.
El especialista subraya que las compañías a menudo reaccionan ante las vulnerabilidades solo después de sufrir daños económicos o reputacionales. Esta falta de prevención se refleja en datos del estudio International Business Report (IBR), que indica que, si bien el 73% de las empresas medianas en México planea aumentar su inversión en tecnología, solo el 25% de ese grupo destina presupuesto específicamente a la ciberseguridad.
Para los usuarios, la situación es compleja, ya que a menudo aceptan términos y condiciones sin comprender el alcance de la cesión de sus datos. Delgado Ramos recomienda ser cautelosos con los permisos otorgados a aplicaciones y servicios, además de hacer valer los derechos ARCO (acceso, rectificación, cancelación y oposición). No obstante, enfatiza que la carga no debe recaer únicamente en el usuario, sino que las organizaciones deben actualizar sus sistemas, capacitar a su personal y auditar constantemente a sus proveedores para evitar que la normalización de las filtraciones se convierta en una constante.

