MONTERREY, N.L. — La planta de Volvo en Nuevo León ha iniciado formalmente sus operaciones, marcando un hito con el envío de las primeras unidades hacia Canadá. Este complejo, que representa una inversión total de 1,000 millones de dólares —tras un ajuste desde los 700 millones anunciados inicialmente hace dos años—, se posiciona como la instalación de manufactura más moderna y con mayor superficie techada de la compañía en el mundo, abarcando 160,000 metros cuadrados.
El proyecto ha avanzado a un ritmo acelerado, logrando pasar de la colocación de la primera piedra en octubre de 2024 a la fase de producción actual. Según directivos de la empresa, las unidades enviadas a Canadá forman parte de una etapa de pruebas en las líneas de producción, conocidas como 'try outs', previas al inicio de la fabricación en serie.
Respecto al entorno comercial y las políticas proteccionistas, la compañía mantiene una visión de largo plazo. "No se cambian los planes. Son a largo plazo, entonces, no hacemos cambios en nuestros planes por un periodo presidencial", señaló la empresa en entrevista. La estrategia principal sigue siendo abastecer el mercado estadounidense, específicamente la costa oeste y el sur, complementando la producción que Volvo y su subsidiaria Mack ya realizan en Estados Unidos.
La planta de Nuevo León producirá vehículos de ambas marcas. Mientras que la producción de Volvo se destinará en su totalidad a Estados Unidos, los camiones Mack se distribuirán en Estados Unidos, México y diversos países de Sudamérica. Además de la manufactura, la firma destaca la integración de equipos de diseño mexicanos que colaboran con la red global de Volvo, reafirmando la confianza del grupo en la mano de obra local. Actualmente, la compañía también opera una planta en el Estado de México, desde donde ya se realizan exportaciones hacia Europa.

