ULANQAB, Mongolia Interior — En las vastas praderas de Ulanqab, conocidas tradicionalmente como la capital de la papa en China, el paisaje rural está siendo alterado por la construcción de enormes centros de datos. Estas instalaciones, destinadas a alimentar las plataformas de inteligencia artificial (IA) del país, representan una pieza clave en la estrategia del Partido Comunista Chino para integrar esta tecnología en el 90% de sus industrias y sociedad para el año 2030. Mientras los agricultores continúan con sus labores, trabajadores de la construcción levantan estructuras rectangulares que, según ingenieros en el sitio, forman parte de un ambicioso plan de expansión por fases.
La inteligencia artificial se ha consolidado como el eje de la competencia geopolítica entre China y Estados Unidos. Recientemente, el presidente Donald Trump y el líder chino Xi Jinping abordaron la seguridad de la IA durante un encuentro en Washington. A pesar de las advertencias de figuras como Dario Amodei, CEO de Anthropic, sobre los riesgos de un liderazgo chino en el sector, Pekín sostiene que las restricciones estadounidenses, como la prohibición de venta de chips avanzados, son tácticas de la era de la Guerra Fría para contener su ascenso.
China está apostando por un modelo de código abierto para sus empresas de IA, buscando sortear la falta de acceso a chips de alta gama mediante la innovación rápida y la colaboración. Esta estrategia se apoya en una creciente cantera de talento local; investigadores como Jack Zhang, formado en Yale y Cambridge, señalan que cada vez más profesionales regresan a China ante las tensiones migratorias en EE. UU. y las oportunidades de apoyo gubernamental en su país de origen.
No obstante, la transformación digital genera tensiones locales. En Ulanqab, Ningxia, Gansu y Guizhou, donde se concentran estos centros por su acceso a energía renovable y clima fresco, algunos residentes expresan preocupación por la pérdida de tierras y la falta de empleos directos para la población local. Mientras el gobierno promueve la IA como una solución al envejecimiento de su fuerza laboral, ciudadanos en zonas rurales como Ulanqab cuestionan el impacto real de estos avances en su vida cotidiana, marcada por desafíos económicos persistentes.


