En la madrugada del 18 de octubre de 2026, el ejército ucraniano llevó a cabo una ofensiva a gran escala utilizando drones contra San Petersburgo y la región de Leningrado. El gobernador local, Alexandr Beglov, confirmó el deceso de un ciudadano y reportó que cinco personas más resultaron heridas tras el impacto de los aparatos. Según las autoridades, las defensas antiaéreas lograron derribar 144 drones sobre la región de Leningrado.
Los daños se extendieron a infraestructura crítica, incluyendo una subestación eléctrica, un almacén de comercio electrónico, un puente y un centro de datos de la red social Vkontakte, aunque la empresa aseguró que sus servicios operan con normalidad. Asimismo, se registraron incendios en dos terminales petroleras, destacando la terminal Ruchi, la más grande de la ciudad con una capacidad de 74,000 metros cúbicos, utilizada para el almacenamiento de diésel AI-92 y AI-95. Por razones de seguridad, el gobernador regional Alexandre Drozdenko informó sobre restricciones en el aeropuerto internacional de Púlkovo.
El Ministerio de Defensa ruso reportó el derribo de un total de 1,015 drones ucranianos en quince regiones de la parte europea del país. Además de San Petersburgo, los ataques alcanzaron Moscú, donde el alcalde Serguéi Sobianin indicó que más de 500 drones fueron abatidos, provocando el cierre de aeropuertos y la cancelación de cientos de vuelos. Otras regiones afectadas incluyeron Bélgorod, Kursk, Briansk, Krasnodar y la península de Crimea.
Esta escalada ocurre tras las declaraciones del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien anunció la reanudación de bombardeos contra refinerías rusas. Por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha cuestionado previamente estos ataques a la infraestructura energética, firmó el viernes una orden para levantar sanciones y aranceles a los ingresos energéticos de Rusia.


