Durante la noche, una ofensiva con drones ucranianos impactó la terminal petrolera Yug Rusi, ubicada en Rostov del Don, la capital regional. La instalación, responsable del almacenamiento y bombeo de combustible para la refinería Neftezhajinsk —la cual ya había sido blanco de ataques el pasado 9 de julio—, sufrió un incendio tras la incursión. Según el canal independiente ruso Astra, el ataque se produjo a pesar del acuerdo anunciado el viernes 9 de octubre de 2026 entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, para estabilizar los precios del diésel a nivel internacional.
El gobernador local, Yuri Slusar, informó a través de la red de mensajería MAX que más de cien drones fueron derribados durante la operación. El funcionario detalló que un puente ferroviario resultó dañado, lo que obligó a detener el tránsito de trenes en ambas direcciones. Slusar confirmó que seis personas resultaron heridas y diversos edificios y viviendas particulares sufrieron daños, además de registrarse un incendio en una construcción en la localidad de Bataisk. Adicionalmente, se reportó un ataque contra dos buques en el mar de Azov, aunque no se registraron víctimas en ese incidente.
El acuerdo entre Washington y Moscú, calificado por el presidente ucraniano Volodimir Zelenski como "injusto" e "impropio de un aliado", contempla que Rusia suministrará 300,000 toneladas de diésel de forma inmediata, seguidas de 500,000 toneladas en noviembre y 1,000,000 de toneladas posteriormente. Trump, quien exigió a Zelenski el cese unilateral de los ataques contra refinerías rusas para proteger los precios del combustible, calificó la conversación con Putin como "sumamente exitosa". Por su parte, la decisión de Putin de exportar combustible surge tras meses de déficit interno en Rusia, provocado precisamente por los ataques ucranianos a su infraestructura energética.


