El presidente Donald Trump ha centrado su estrategia exterior en Rusia para intentar mitigar uno de los problemas más apremiantes para su administración: el elevado costo de la energía. Ante la proximidad de las elecciones de medio término, que definirán el control del Congreso, el mandatario busca aliviar la presión sobre los votantes, especialmente en los estados agrícolas del medio oeste, dependientes del diésel para sus operaciones.
El viernes, Trump anunció a través de su red Truth Social un acuerdo con el presidente ruso Vladimir Putin para importar cientos de miles de barriles de diésel. Como parte de esta medida, ordenó al Departamento del Tesoro suspender las restricciones estadounidenses que impedían la comercialización de este combustible ruso en los mercados globales. Sin embargo, la medida ha sido duramente cuestionada; cuatro senadores republicanos se unieron a legisladores demócratas para exigir que Trump revierta la decisión, argumentando que contraviene la ley de 2022 que prohíbe financiar la guerra de Rusia mediante la compra de su energía.
La situación se tornó más compleja con el anuncio de un supuesto "alto el fuego energético" entre Rusia y Ucrania, proclamado por Trump el domingo. La realidad operativa contradijo el optimismo presidencial: el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, afirmó no haber sido notificado del acuerdo y, esa misma noche, Rusia lanzó una nueva ofensiva contra centrales eléctricas ucranianas. "Está claro que Putin no lee Truth Social", ironizó Zelensky este lunes.
La relación entre ambos líderes se ha deteriorado, con Trump amenazando con retirar el apoyo militar y de inteligencia a Ucrania si Zelensky no cesa sus ataques contra refinerías rusas, los cuales, según Washington, han exacerbado la escasez energética mundial. Terry Haines, fundador de Pangaea Policy, señaló que el presidente mantiene una trayectoria de confrontación con quienes no siguen sus directrices.
Paralelamente, la inestabilidad en Oriente Medio añade presión a los mercados. Durante el fin de semana, ataques hutíes contra infraestructura energética y aeropuertos en Arabia Saudita dejaron al menos 13 muertos. Michael Ratney, exembajador de EE. UU. en Arabia Saudita, advirtió que la escalada en la guerra entre Estados Unidos e Irán podría disparar nuevamente los precios del petróleo. A pesar de los esfuerzos de Trump por culpar a Ucrania de la crisis energética, los votantes estadounidenses continúan responsabilizando a la administración actual por los precios del diésel, que se mantienen por encima de los 6 dólares por galón.


