El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la cancelación de la transmisión en vivo de la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, expsiquiatra del ejército estadounidense condenado por el tiroteo masivo ocurrido en 2009. Aunque el mandatario había expresado previamente su aprobación para televisar el evento, el jueves rectificó su postura al señalar que "muchas personas muy buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir".
Trump defendió su intención original argumentando que la transmisión podría haber servido como un "fuerte elemento disuasorio" para que el mundo observara cómo Estados Unidos trata a "terroristas y escoria como Hasan". No obstante, confirmó que el proceso seguirá adelante: "Morirá, como estaba previsto, por fusilamiento, pero este suceso no será retransmitido en directo".
El Pentágono tiene programada la ejecución para el 3 de diciembre de 2026. Esta será la primera vez en más de 60 años que se ejecute a un exmilitar mediante un pelotón de fusilamiento. El presidente aclaró que los familiares de las víctimas tendrán el derecho de presenciar la ejecución en persona, afirmando: "¡Se merecen presenciar la justicia!".
El caso se remonta al 5 de noviembre de 2009, cuando Hasan abrió fuego en un edificio médico dentro de una base militar en Texas, asesinando a 13 soldados desarmados e hiriendo a otros 32. Durante su consejo de guerra en 2013, Hasan admitió su autoría y justificó sus acciones alegando que buscaba proteger a musulmanes y talibanes en Afganistán. Este ataque se mantiene como el incidente no bélico más mortífero registrado en una base militar estadounidense.
La decisión de cancelar la transmisión llega tras un intenso debate público y cuestionamientos internos, incluyendo las dudas expresadas por el vicepresidente JD Vance, quien afirmó que no vería el evento. Según datos de Amnistía Internacional, las ejecuciones públicas son una práctica extremadamente inusual a nivel global, registrándose solo 17 casos en 2025, principalmente en Irán y Afganistán.


