Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos emitió una suspensión de último minuto para detener la ejecución de Christa Pike, programada para este miércoles 30 de septiembre de 2026. La decisión del Tribunal de Apelaciones del Sexto Circuito se produjo apenas una hora antes de que se procediera con la inyección letal, revirtiendo la postura del Tribunal Supremo, que el martes 29 de septiembre había rechazado la petición de la defensa para frenar el proceso.
La corte de apelaciones determinó que es imperativo revisar los argumentos presentados por los abogados de Pike para "resolver las cuestiones planteadas sobre el fondo del caso". Según la resolución judicial, "el interés de la justicia y el carácter definitivo de la inminente ejecución de Pike obligan a dictar una breve suspensión de la ejecución con el fin de analizar adecuadamente los argumentos de las partes, que ya han sido expuestos en su totalidad".
Pike, de 50 años, ha permanecido más de tres décadas en el corredor de la muerte tras ser condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, una compañera del programa de capacitación laboral Job Corps, ocurrido en enero de 1995 cuando la sentenciada tenía 18 años. La medida judicial actual no anula la condena ni conmuta la pena, sino que mantendrá la suspensión vigente hasta nueva orden del tribunal.
La defensa legal de Pike había solicitado clemencia al gobernador de Tennessee, el republicano Bill Lee, argumentando que la acusada sufrió abusos físicos y sexuales durante su infancia, además de padecer trastornos psicológicos como estrés postraumático y trastorno bipolar, los cuales no fueron diagnosticados ni presentados adecuadamente ante el jurado durante la fase de sentencia original. "Era una niña que soportó violaciones reiteradas, violencia sexual, abandono y traumas profundos", señalaron sus abogados en la petición que fue rechazada por el gobernador esta semana.
De acuerdo con datos del Centro de Información sobre la Pena de Muerte, desde que el Tribunal Supremo restableció la pena capital en 1976, solo 18 mujeres han sido ejecutadas en Estados Unidos, en comparación con más de 1,600 hombres.


