MADRID, España — El caso de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que se desplaza en silla de ruedas, se convirtió en el epicentro de la crisis habitacional en España. Tras haber vivido siete décadas en su domicilio en el barrio madrileño del Retiro, Abascal fue obligada a abandonar su hogar después de que la inmobiliaria propietaria, Urbagestión, aumentara el alquiler mensual un 275%, elevándolo a 2,650 euros (3,000 dólares), según datos del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid.
El lunes 28 de septiembre de 2026, la representación legal de la octogenaria y la empresa Urbagestión alcanzaron un acuerdo que permitirá a Abascal regresar a su piso una vez que sea dada de alta del hospital, donde permanece bajo tratamiento por agotamiento. Beatriz Duro, abogada de la afectada, confirmó que el nuevo contrato tendrá un precio "similar al que ella venía pagando" y destacó la "buena voluntad por ambas partes".
La resolución del conflicto fue recibida con júbilo por miles de manifestantes que, durante el fin de semana, instalaron cerca de 100 tiendas de campaña en la Puerta del Sol y protagonizaron protestas en todo el país. Hannah, representante del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, calificó el hecho como una "victoria histórica", al ser la primera vez que una persona desahuciada logra retornar a su vivienda. No obstante, voces como la de María Díaz advirtieron que la empresa podría estar buscando un "lavado de imagen".
La situación ha intensificado la presión sobre el Gobierno de Pedro Sánchez, al que los manifestantes exigen un "Decreto Maricarmen" para proteger el derecho a la vivienda. El Ejecutivo tiene previsto presentar este martes una reforma al mercado inmobiliario, aunque enfrenta dificultades para su aprobación parlamentaria. Mientras tanto, las protestas se han extendido a ciudades como Barcelona, donde manifestantes cortaron la avenida Diagonal.
El descontento social se sustenta en cifras alarmantes: en la última década, el precio medio del metro cuadrado en alquiler en España se ha duplicado, alcanzando los 15.1 euros (17.2 dólares) en agosto, mientras que el precio de compra ha subido más del 50%, situándose en 2,355 euros (2,682 dólares), según el portal Idealista y datos oficiales.


