PROVO, Utah. — Douglas Stewart Carter, quien pasó más de cuatro décadas en el corredor de la muerte, fue puesto en libertad bajo fianza este lunes tras una resolución judicial que cuestiona la validez de su condena original. Carter, de 71 años, fue sentenciado por el homicidio de Eva Olesen, ocurrido en febrero de 1985 en Provo, Utah, un crimen por el cual siempre sostuvo su inocencia.
El caso dio un giro decisivo este mes cuando los fiscales informaron que los resultados de un análisis de ADN excluyeron a Carter como la fuente de la sangre hallada en el pomo de una puerta y del material genético recuperado del mango del cuchillo utilizado en el ataque. Olesen, quien era tía de un jefe de policía local, fue apuñalada y posteriormente recibió un disparo en la nuca.
La condena original de Carter se basó en una confesión que él asegura fue obtenida bajo coacción en Nashville, Tennessee, tras huir de Utah, además de testimonios de dos personas que posteriormente se retractaron. Estos testigos declararon que fueron presionados por la policía, recibiendo dinero, regalos y amenazas de deportación para incriminar a Carter. La defensa, encabezada por el abogado Neal Hamilton, señaló que los testigos originales describieron a un hombre blanco huyendo de la escena, mientras que Carter es negro, y denunció que un investigador ocultó pruebas que apuntaban al esposo de la víctima, quien falleció en 2009.
El año pasado, el Tribunal Supremo de Utah ordenó un nuevo juicio debido a la mala conducta de los investigadores. A pesar de la oposición de la familia de Olesen, que expresó "serias preocupaciones" durante la audiencia, el juez concedió la libertad bajo fianza a Carter, quien deberá portar una tobillera electrónica. "Si el estado de Utah se hubiera salido con la suya, lo habrían ejecutado hace 15 o 20 años, antes de que descubriéramos la conducta indebida", afirmó Hamilton, quien ahora busca que el caso sea desestimado por completo.


