En un mundo donde las fronteras parecen estar perfectamente definidas, la existencia de la 'terra nullius' —término latino para referirse a tierras que no pertenecen a nadie— sigue siendo una curiosidad geopolítica. Según Mark Cooper Jones, geógrafo y miembro del dúo Map Men, aunque cerca del 43% de la superficie terrestre es alta mar y pertenece al bien común de la humanidad, la tierra firme sin dueño es extremadamente escasa.
El caso más extenso es la Tierra de Marie Byrd, en la Antártida. Con más de 1.6 millones de kilómetros cuadrados, este territorio fue bautizado así por el explorador estadounidense Richard Byrd en honor a su esposa. A pesar de que siete países han presentado reclamos sobre el continente helado, ninguna nación ha extendido sus pretensiones sobre esta zona, principalmente debido a su extrema lejanía y dificultad de acceso. El Tratado Antártico de 1959 mantiene el continente bajo un régimen dedicado a la paz y la ciencia, aunque el valor estratégico del territorio podría cambiar si las condiciones climáticas o los recursos naturales alteran el interés internacional.
Por otro lado, existen dos casos curiosos derivados de disputas fronterizas: Bir Tawil y Gornja Siga. Bir Tawil, situado entre Egipto y Sudán, es una zona que ambos países rechazan reclamar. Esto se debe a que, hace más de un siglo, los británicos trazaron dos fronteras distintas en la zona. Reclamar Bir Tawil implicaría renunciar automáticamente al triángulo de Hala'ib, una porción de tierra mucho más valiosa que ambos países disputan. En 2014, el estadounidense Jeremiah Heaton intentó reclamar Bir Tawil para convertir a su hija en princesa, sin obtener reconocimiento internacional.
Finalmente, Gornja Siga, un territorio entre Croacia y Serbia, se encuentra en una situación similar. La disputa surge por la diferencia entre el trazado histórico del río Danubio y las obras de ingeniería posteriores que enderezaron su cauce. Al igual que en el caso africano, aceptar la soberanía sobre este pequeño terreno obligaría a los países a ceder en otras disputas territoriales mayores. En 2015, el político checo Vít Jedlička fundó allí 'Liberland', una micronación libertaria. A pesar de que Jedlička cobra cerca de 10,000 dólares por la ciudadanía y afirma tener más de mil ciudadanos, la policía croata impide cualquier intento de asentamiento permanente, manteniendo el lugar como una 'terra nullius' de facto.


