El proyecto del Tesla Roadster, cuya presentación se ha postergado durante al menos nueve años, finalmente cuenta con una fecha tentativa de producción para 2028. Elon Musk, CEO de la compañía, confirmó que el vehículo integrará propulsores para permitir que el automóvil pueda elevarse del suelo, una característica que busca revolucionar el concepto de transporte deportivo.
Sin embargo, el camino hacia la comercialización enfrenta obstáculos técnicos y legales. Musk reconoció que el vehículo podría enfrentar severas restricciones regulatorias, admitiendo que, aunque está diseñado para circular por carretera, no necesariamente contará con autorización para transitar en todas las jurisdicciones. Asimismo, el empresario advirtió que el Roadster no será un vehículo óptimo en términos de seguridad, sin ofrecer detalles específicos sobre el tiempo que podría permanecer en el aire o el alcance real de su sistema de propulsión.
Actualmente, el sitio web de Tesla permite realizar reservas para diversas versiones del modelo, incluyendo una variante Performance y una denominada Thrust, la cual incorpora propulsores mejorados. A pesar de esto, la empresa aún no ha revelado el precio final de venta. La meta de 2028, según analistas, deberá superar retos críticos de ingeniería y homologación, recordando que los retrasos históricos del modelo sugieren que el calendario debe considerarse una meta y no una garantía.
La idea de integrar capacidades de vuelo en un automóvil tiene antecedentes que datan de 1917, cuando el pionero Glenn Curtiss desarrolló un prototipo inicial. Aunque los avances en baterías y motores eléctricos han renovado el interés en vehículos de despegue y aterrizaje vertical, la seguridad, la autonomía y la infraestructura siguen siendo barreras fundamentales para su adopción masiva.


