TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. — Un Tesla Model S 2021 se prepara para hacer historia en la Carrera Panamericana, convirtiéndose en el primer vehículo eléctrico en disputar esta exigente competencia. El recorrido, que abarca más de 4,000 kilómetros desde Tuxtla Gutiérrez hasta Zacatecas, servirá como un laboratorio sobre ruedas para poner a prueba la infraestructura de carga disponible en el país y detectar vacíos críticos para la movilidad eléctrica de larga distancia.
La iniciativa, liderada por Eugenio Grandio, presidente de la Electromobility Association (EMA), busca desmitificar la idea de que no es posible viajar en vehículos eléctricos por México. "En México todavía se sigue diciendo que no se puede viajar en un coche eléctrico. Entonces pensé, ¿cómo podemos demostrar en la prueba máxima que se puede viajar en México? Y dije, pues con la Carrera Panamericana", declaró Grandio a la prensa.
El trayecto incluye paradas en Veracruz, Ciudad de México, Puebla, Querétaro, Guanajuato y San Luis Potosí. El equipo enfrenta un reto logístico significativo debido a la disparidad en la red de carga. Mientras que el centro del país cuenta con una infraestructura avanzada, el sureste representa el tramo más complejo. Para solventar esto, el equipo empleará una estrategia mixta: carga lenta nocturna en hoteles de Grupo Posadas, estaciones de carga rápida de la firma Fast y una unidad móvil de asistencia desarrollada por una empresa oaxaqueña, capaz de suministrar hasta 30 kW.
El vehículo, conducido por el experimentado piloto Ricardo Triviño, ha sido modificado con una jaula de seguridad, sistemas de extinción, frenos reforzados, suspensión especializada y neumáticos Pirelli. Con 650 caballos de fuerza y tracción en las cuatro ruedas, el Tesla pesa aproximadamente 2,100 kilogramos. Triviño destacó que la conducción requerirá una gestión precisa de la energía: "En algunas ocasiones vamos a tener, a lo mejor, que levantar el pie para que lleguemos a la carga y no quedarnos en batería".
Al finalizar la competencia, el equipo planea entregar un reporte detallado a los operadores de carga, identificando los puntos donde la infraestructura falló o es inexistente. Según datos de Grandio, México cuenta con más de 3,600 cargadores y cerca de 60,000 puntos de carga, pero el desafío radica en la distribución estratégica para rutas de larga distancia.

