El sismo, registrado a las 12:56 hora local (17:56 GMT) de este viernes 9 de octubre de 2026, ha dejado un panorama de destrucción en diversas regiones de Panamá. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro se localizó a 12 kilómetros de la localidad de Tonosí, en el sur del país, y a unos 239 kilómetros de la capital. Por su parte, el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá situó el epicentro a 39 kilómetros al noroeste de Tonosí, con una magnitud de 7,2 y una profundidad de 4 kilómetros.
El presidente panameño, José Raúl Mulino, calificó la situación como un "desastre grande" y advirtió sobre la existencia de carreteras "totalmente colapsadas". El reporte oficial indica que casi todas las plantas potabilizadoras del país presentan daños estructurales, operando la que abastece a la capital apenas al 20% de su capacidad. Asimismo, se han registrado afectaciones en iglesias, hoteles, comercios, edificios públicos y centros educativos en provincias como Darién y Chiriquí.
El Instituto de Geociencias (IGC) ha reportado más de 100 réplicas tras el evento principal. Protección Civil informó de al menos dos personas heridas y una más atrapada bajo los escombros de una iglesia. En Ciudad de Panamá, cuatro edificios de apartamentos sufrieron daños menores, mientras que el Aeropuerto Internacional de Tocumen suspendió sus operaciones temporalmente.
En contraste, la Administración del Canal de Panamá (ACP) confirmó que la vía interoceánica mantiene sus operaciones con "normalidad", tras activar los protocolos de emergencia para inspeccionar sus instalaciones. Ante la magnitud de los daños, países como Ecuador, Perú, El Salvador, Venezuela y Colombia han ofrecido asistencia. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, expresaron su solidaridad, mientras que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció la movilización de recursos y personal para apoyar al país centroamericano.


