En el marco de la conmemoración de la reunificación alemana, ocurrida el 3 de octubre de 1990 tras 41 años de división, el presidente federal Frank-Walter Steinmeier ofreció un discurso de 50 minutos en la ciudad de Bremen. Este evento marcó su última participación como jefe de Estado en esta festividad nacional, dado que su segundo mandato de cinco años concluirá en marzo de 2027.
Steinmeier evocó el legado de la Revolución Pacífica en la antigua RDA, calificándola como un momento histórico de felicidad que no debe caer en el olvido. "La primera revolución pacífica en Alemania, una revolución por la libertad y la democracia! Los desafíos del presente nunca deben desplazar este momento de felicidad en la historia alemana. Nunca debemos dejar que este momento caiga en el olvido. El olvido sería una traición", enfatizó el mandatario.
Durante su intervención, el presidente abordó la creciente polarización política y el auge de fuerzas extremistas, haciendo referencia implícita a la Alternativa para Alemania (AfD). Steinmeier condenó la demagogia que, según sus palabras, pone en peligro la unidad nacional al priorizar derechos propios a costa de los ajenos. Asimismo, reconoció las deudas históricas con la población del este del país, señalando que la baja representación de biografías de Alemania Oriental en puestos clave de la política, la ciencia y los medios sigue siendo una carencia significativa a 34 años de la reunificación.
El discurso también incluyó una crítica severa a la influencia de actores externos y plataformas digitales. Steinmeier alertó sobre la guerra híbrida proveniente del Kremlin y el papel de los "oligarcas de Internet" en la propagación de noticias falsas y propaganda. En este sentido, hizo un llamado a no ceder ante la histeria política ni a los insultos contra servidores públicos.
Finalmente, el jefe de Estado advirtió sobre el resurgimiento del antisemitismo y el nacionalismo, instando a la sociedad a mantener el compromiso con el estado de derecho y la cooperación internacional. "Nuestra democracia no está en venta. No se rinde ante sus enemigos, al contrario. Somos más fuertes que la infamia. Estamos orgullosos de nuestro estado de derecho", concluyó Steinmeier.


