Un avance decisivo en la exploración espacial
El sistema Starship de SpaceX ha superado una barrera técnica fundamental al alcanzar la órbita terrestre por primera vez. El lanzamiento se efectuó este lunes 28 de septiembre de 2026 a las 8:49 (hora de la costa este de Estados Unidos) desde Starbase, el complejo de la compañía ubicado en el extremo sur de Texas, cerca de la frontera con México. Para lograr este objetivo, la nave se desplazó a una velocidad cercana a los 28,000 kilómetros por hora, situándose en una órbita circular a aproximadamente 275 kilómetros sobre la superficie de la Tierra.
El plan de vuelo contempla que la nave complete seis vueltas alrededor del planeta durante un trayecto de casi 10 horas, antes de finalizar su recorrido con un amerizaje previsto en el océano Pacífico, al oeste de Chile. A diferencia de las misiones anteriores, que seguían trayectorias suborbitales por seguridad, este vuelo marca la transición hacia operaciones orbitales completas.
Despliegue de tecnología satelital
En un movimiento estratégico para la infraestructura de telecomunicaciones, esta misión representa la primera vez que Starship despliega 26 satélites Starlink V3. Estos dispositivos están diseñados para incrementar las velocidades de conexión para los usuarios. Tras su liberación, los satélites iniciarán el despliegue de sus antenas y paneles solares, estableciendo enlaces mediante radiofrecuencia y láser con la constelación existente y la superficie terrestre, con el objetivo de entrar en servicio pocas semanas después de completar sus comprobaciones en órbita.
El camino hacia la reutilización
El propulsor Super Heavy, que constituye la parte inferior del sistema, se separó tras el despegue para caer en las aguas del Golfo de México. Este éxito es el resultado de un programa de pruebas iniciado en 2023, que ha evolucionado tras múltiples cambios de diseño y modificaciones derivadas de lanzamientos previos.
La visión de Elon Musk para Starship es consolidar un vehículo completamente reutilizable que reduzca drásticamente los costos de acceso al espacio. No obstante, la compañía reconoce que aún persisten desafíos técnicos significativos. Entre las tareas pendientes se encuentran:
- Pruebas de reabastecimiento de combustible en el espacio: Tecnología crítica para las misiones de larga duración hacia la Luna y Marte, esencial para el programa Artemis de la NASA.
- Consistencia operativa: Demostrar la capacidad de supervivencia durante la reentrada atmosférica y la precisión en el aterrizaje.
- Reutilización frecuente: Garantizar la seguridad y viabilidad comercial del sistema para vuelos recurrentes.


