Un tribunal federal en Estados Unidos dictó una sentencia de 18 meses de prisión contra el músico Michael Smith, quien operó un esquema de fraude masivo en plataformas de streaming entre 2017 y 2024. El acusado, que se declaró culpable en marzo de este año tras una acusación presentada en 2024, logró obtener más de 10 millones de dólares —equivalentes a cerca de 8.95 millones de euros— en pagos de derechos de autor mediante prácticas ilícitas.
El esquema consistía en la adquisición de cientos de miles de canciones generadas mediante inteligencia artificial, las cuales Smith subía a plataformas como Spotify, Apple Music, Amazon Music y YouTube Music. Para monetizar este contenido, el músico empleó un software que controlaba más de mil cuentas de bots de manera simultánea, utilizando correos electrónicos falsos y tarjetas de crédito obtenidas fraudulentamente para simular miles de millones de reproducciones.
El impacto del fraude fue significativo, ya que el sistema de regalías de las plataformas distribuye fondos de un pozo común. Al inflar artificialmente sus números, Smith desvió dinero destinado a artistas legítimos. Como ejemplo del alcance de su operación, el Tribunal señaló que, mientras el catálogo completo de Taylor Swift registró 9.3 millones de reproducciones en YouTube Music bajo planes familiares en 2023, las cuentas de bots de Smith alcanzaron 80.9 millones de reproducciones bajo la misma modalidad.
"Al inundar las plataformas de música en streaming con bots automatizados en lugar de artistas creativos, Smith robó millones en regalías a artistas legítimos y a sus fans", declaró el fiscal general Jamie McDonald. Además de la pena privativa de libertad, el tribunal impuso dos años de libertad condicional supervisada y ordenó el decomiso de más de 8 millones de dólares.
Este caso ocurre en un contexto de mayor vigilancia en la industria musical, que recientemente lanzó la Iniciativa de Integridad de la Retransmisión (SII) para combatir el fraude digital y proteger la remuneración de los creadores mediante una mayor colaboración sectorial y mejores herramientas de detección.


