El panorama de la ciberseguridad en México presenta desafíos críticos para la población, según datos recientes compartidos por el Buró de Crédito. El robo de identidad se posiciona como la principal preocupación, siendo señalado por el 42% de los encuestados. Le siguen de cerca el fraude en tarjetas de crédito, con un 47%, y la filtración de datos personales, que también alcanza un 42% de las menciones.
Virginia Olivella, directora senior de investigación para América Latina en TransUnion, destacó que la filtración de datos funciona como un "indicador adelantado" para las métricas de la institución. Según la experta, este fenómeno es crucial debido a que la información sustraída es utilizada posteriormente para la creación de identidades falsas.
La encuesta, realizada en línea a 945 adultos residentes en México entre el 17 y el 27 de julio en colaboración con Dynata, expuso una brecha significativa en la capacidad de respuesta de los usuarios. Un 76% de los participantes desconoce si ha sido víctima de una filtración de datos, mientras que solo un 24% tiene certeza al respecto. Además, un 21% de los encuestados admite no realizar ninguna acción para mejorar su ciberseguridad; de este grupo, el 27% argumenta no saber qué medidas implementar y el 18% se siente abrumado por el exceso de información disponible.
"Cuando uno ve ese 21% (que no hace nada) eso está muy conectado con educación financiera. Muchas veces pensamos que educación financiera está asociada al riesgo de crédito y puntaje, pero también está conectado a temas de fraude", señaló Olivella.
Entre quienes sí han adoptado medidas preventivas, el cambio de contraseñas es la práctica más común, utilizada por el 52% de los usuarios. Por otro lado, el 29% ha optado por modificar sus opciones de inicio de sesión, integrando la autenticación multifactor o métodos de acceso sin contraseña. "La protección de identidad se ha convertido en un componente cada vez más importante del bienestar financiero. Los resultados muestran que no basta con que los consumidores reconozcan los riesgos: es necesario convertir esa preocupación en acciones concretas y sostenidas de protección", concluyó la directiva.
Finalmente, el estudio reveló un contraste en la percepción económica: aunque el 44% de los hogares considera que su situación financiera es mejor de lo planeado, el 72% se muestra optimista sobre el próximo año y el 67% espera un aumento en sus ingresos, existe una marcada cautela. Un 49% ha reducido gastos discrecionales recientemente y el 28% teme enfrentar dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras actuales.

