LONDRES, Reino Unido. — En un contexto donde las redes sociales y las tendencias de fitness promueven cuerpos extremadamente definidos, especialistas en salud advierten sobre los peligros de subestimar la importancia biológica de la grasa corporal. Lejos de ser un simple depósito pasivo, el tejido adiposo actúa como un órgano activo esencial para la regulación de funciones corporales críticas.
Elif Oral, endocrinóloga y profesora de Medicina de la Universidad de Michigan, enfatiza la necesidad de cambiar la percepción sobre este tejido: "Tenemos que querer a nuestra grasa. Desempeña una función biológica muy importante". Según los expertos, la grasa corporal funciona como un almacén de energía que el cuerpo libera en momentos de necesidad, un mecanismo evolutivo diseñado para la supervivencia.
La comunicación hormonal es otra de sus funciones clave. Las células adiposas producen leptina, una hormona que informa al cerebro sobre las reservas energéticas disponibles. "La leptina le indica al cerebro que hay suficientes reservas de energía, y entonces el cerebro puede casi relajarse", explica Oral, permitiendo que el organismo priorice procesos como la reproducción y la respuesta inmunitaria. Sin niveles adecuados, el cuerpo entra en un "modo de inanición", donde se detiene la formación ósea y se descompone la masa muscular.
Fredrik Karpe, catedrático de medicina metabólica de la Universidad de Oxford, advierte que una restricción calórica severa que reduce la grasa corporal a niveles críticos deja al organismo sin reservas para enfrentar infecciones o emergencias médicas. En hombres, esto puede derivar en una caída de los niveles de testosterona y energía, mientras que en mujeres puede provocar irregularidades o la desaparición del ciclo menstrual.
Aunque no existe un porcentaje universal, los rangos saludables suelen situarse entre el 10% y el 20% para hombres, y entre el 20% y el 29% para mujeres. Tamara Hew-Butler, investigadora de la Universidad Estatal Wayne, en Detroit, tras analizar a más de 700 deportistas con escáneres DEXA, halló que incluso en atletas de alto rendimiento, los niveles rara vez bajan del 10% en hombres y 16% en mujeres, desmintiendo la creencia popular de que es posible mantener niveles de 1-2% de forma saludable.
Los expertos concluyen que, en lugar de obsesionarse con la eliminación total de la grasa, el enfoque debe centrarse en mantener una composición corporal equilibrada, priorizando la salud metabólica sobre los estándares estéticos extremos.


