En un discurso pronunciado durante el foro de política exterior de Valdái, el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzó una advertencia sobre la seguridad del enclave de Kaliningrado, situado en el mar Báltico. El mandatario afirmó que, ante cualquier ataque directo contra este territorio, Rusia pondrá sobre la mesa el uso de todas las armas de las que dispone, sin descartar el arsenal nuclear.
Putin insistió en que Moscú no tiene intenciones de agredir a ninguna nación y calificó de infundados los temores occidentales sobre una supuesta preparación rusa para una guerra en 2029 o 2030. "No estamos amenazando a nadie. No tenemos intención de atacar a nadie en 2029, ni en 2030, ni en 2050. Pero si nos topamos con una agresión, tendremos que responder", declaró el líder ruso.
La tensión en la región se ha intensificado recientemente. Rusia ha acusado a la OTAN de planear un bloqueo sobre Kaliningrado, territorio que limita con Lituania y Polonia. Por su parte, la OTAN ha instado a Moscú a cesar sus amenazas nucleares, subrayando que la alianza es de carácter defensivo. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificó las declaraciones del Kremlin como "absolutamente injustificadas y nada útiles".
El contexto de seguridad se ha visto afectado por incidentes de lo que se denomina "guerra híbrida". Polonia denunció la incursión de un helicóptero ruso en su espacio aéreo la semana pasada, mientras que Lituania reportó la presencia constante de drones. Asimismo, el canciller alemán, Friedrich Merz, advirtió sobre la preparación ante posibles ataques híbridos tras el hallazgo en agosto de un dron con explosivos en el aeropuerto de Leipzig.
Durante su intervención, Putin también abordó el conflicto en Ucrania, responsabilizando a Occidente de provocar la invasión iniciada en febrero de 2022. Admitió que los ataques ucranianos a refinerías rusas han tenido impacto, estimando una pérdida de alrededor del 1% del PIB ruso, pero justificó los ataques de Moscú contra la infraestructura energética ucraniana como una respuesta directa. Finalmente, el mandatario ruso expresó su preocupación por los riesgos de la inteligencia artificial en la guerra, advirtiendo que la automatización y digitalización de los conflictos podrían llevar a la humanidad hacia la "barbarie".


