LISBOA, Portugal — El pasado sábado 17 de octubre de 2026, la capital portuguesa se convirtió en el epicentro de una movilización masiva contra la crisis habitacional que afecta al país. Centenares de personas, en su mayoría jóvenes, instalaron un campamento improvisado en la plaza Rossio, tras una jornada de marchas que recorrió diversos puntos del territorio nacional.
La protesta, que se extendió desde la ciudad norteña de Oporto hasta el corazón turístico de Lisboa, busca visibilizar la precariedad económica de la población. Elena Costa, una asistente social de 46 años, señaló durante la manifestación: "La clase social portuguesa que paga impuestos, la que mueve al país, está bajo ataque y perdiendo sus derechos, sobre todo el derecho a la vivienda. Así que estamos juntos aquí para intentar explicar que nos estamos ahogando".
Por su parte, el ingeniero Antonio Margado, de 52 años, cuestionó la gestión del gobierno de centroderecha: "Hay una total liberalización de los alquileres. Los propietarios están cada vez más protegidos mientras los arrendatarios que necesitan casa tienen cada vez menos protección".
Los datos oficiales respaldan el descontento social: entre 2015 y 2024, los precios de la vivienda en Portugal se dispararon un 124%, una cifra que duplica el promedio de aumento registrado en el resto de Europa. Este fenómeno golpea con mayor fuerza a los habitantes de Lisboa, ciudad que concentra a una cuarta parte de los más de 11 millones de ciudadanos del país.
Ante la presión social, el primer ministro Luis Montenegro reconoció esta semana que el gobierno entiende que "la gente quiere respuestas" y que tienen derecho a "expresar su enojo por lo que consideran podrían ser políticas públicas omisivas". No obstante, el mandatario advirtió contra la importación de "climas de inestabilidad" ajenos a la realidad portuguesa.
Estas movilizaciones, que incluyen el uso de pancartas con lemas como "Su avaricia es nuestra miseria" y "El costo de la vida aumenta, el pueblo no aguanta más", siguen la estela de las protestas registradas recientemente en España, donde la crisis habitacional ha derivado en la convocatoria a elecciones adelantadas para el 29 de noviembre.


