La industria petrolera nacional enfrenta un desafío crítico tras reportar que, durante el mes de agosto, la producción de hidrocarburos líquidos alcanzó apenas los 1.63 millones de barriles diarios. Esta cifra representa el punto más bajo en la serie estadística histórica de Petróleos Mexicanos (Pemex), la cual recopila datos desde 1990. El resultado se sitúa significativamente por debajo del objetivo de 1.8 millones de barriles diarios planteado por la presidenta Claudia Sheinbaum desde su campaña electoral.
Dentro de este balance, los condensados registraron una aportación de 300,838 barriles diarios en agosto, lo que supone un incremento del 10.9% respecto a los 271,118 barriles diarios reportados en el mismo mes de 2025. Pese a este repunte, la producción de condensados ha mostrado inestabilidad, sin lograr consolidar una tendencia de crecimiento sostenido.
Para revertir esta tendencia, Pemex ha apostado por el desarrollo de 21 contratos mixtos con el sector privado, buscando inyectar capital y capacidades técnicas. Sin embargo, la estrategia avanza con lentitud: de los nueve contratos adjudicados hasta la fecha, solo cuatro presentan avances operativos, según el reporte trimestral más reciente de la petrolera. Diversos especialistas y empresas del sector han cuestionado la eficacia de este esquema, señalando que las condiciones actuales no resultan lo suficientemente atractivas para los inversionistas.
En contraste, la producción de gas natural muestra un panorama más alentador. En agosto, Pemex alcanzó los 4,985 millones de pies cúbicos diarios, un aumento del 8.18% frente a los 4,608 millones registrados en el mismo periodo de 2025. Este energético se mantiene cerca de la meta oficial de 5,000 millones de pies cúbicos diarios.
Ante este escenario, el gobierno federal evalúa la posibilidad de implementar técnicas de fracking en dos regiones del país con potencial de recursos no convencionales. Actualmente, los estudios técnicos se limitan a la identificación de recursos prospectivos, y las próximas etapas determinarán la disponibilidad de agua salada y la viabilidad económica de la extracción, factores que serán decisivos para superar la barrera de los 5,000 millones de pies cúbicos diarios.

