La inestabilidad en el mercado energético global ha provocado un repunte del 5% en los precios del petróleo, exacerbado por una serie de factores críticos que afectan tanto la oferta como la logística de transporte. La intensificación de incidentes de seguridad en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, ruta por la que transitaba cerca del 20% del petróleo y combustibles comercializados internacionalmente antes del conflicto, ha alcanzado su mayor frecuencia desde el inicio de la guerra.
Thadeu Dos Santos, director regional de Infinox para América Latina, señaló que las tensiones en Oriente Medio muestran pocos signos de moderación. "Los precios del petróleo subieron el jueves hasta máximos de una semana, mientras las tensiones en Oriente Medio mostraban pocos signos de moderación y los incidentes de seguridad se intensificaban en la región", explicó el especialista. A esto se suman los riesgos en el mar Rojo, donde los ataques hutíes contra objetivos saudíes y la continuidad de los combates en Yemen mantienen bajo presión la infraestructura energética.
En Estados Unidos, la Administración de Información Energética reportó una caída de 3.2 millones de barriles en los inventarios comerciales durante la semana pasada, cifra superior a la esperada. Paralelamente, el huracán Isaias obligó a suspender cerca del 25% de la producción petrolera y el 16% de la extracción de gas natural en el golfo de México estadounidense, afectando operaciones de empresas como Shell y Chevron. Dos Santos advirtió que la duración de este repunte dependerá de la rapidez con la que se restablezcan las plataformas y la magnitud de los daños en la infraestructura.
Como contrapeso, la AIE busca acelerar la liberación coordinada de reservas, mientras Arabia Saudita incrementa el uso de su oleoducto Este-Oeste para evitar el estrecho de Ormuz. "Una aceleración de las liberaciones coordinadas de reservas por parte de la IEA y un mayor uso de rutas alternativas de exportación podrían ayudar a limitar las presiones sobre la oferta", añadió Dos Santos.
El impacto se trasladó a los mercados financieros: Wall Street abrió a la baja, con el Dow Jones perdiendo 0.34%, el Nasdaq 0.46% y el S&P 500 0.37%. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se situó en 5.35%, cerca de máximos de 24 años, ante el temor de que la inflación energética obligue a la Reserva Federal a mantener una política monetaria restrictiva.
En México, el peso se mantuvo estable, cotizando a las 8:38 horas en 17.9696 pesos por dólar, frente a las 17.9791 unidades del cierre previo. Por su parte, el S&P/BMV IPC subía 0.30% a 64,848.39 puntos, acumulando un rendimiento del 9.96% en 2026. El encarecimiento del crudo presenta un escenario mixto para el país: si bien favorece los ingresos por exportaciones, también presiona los costos de producción y la inflación, complicando el panorama para el Banco de México.

