CIUDAD DE MÉXICO. — Más allá de su distintivo pelaje que les otorga su nombre popular, los perros caramelo encarnan realidades complejas marcadas por la supervivencia en calles, parques y playas. Estos animales, a menudo mestizos, han pasado de enfrentar situaciones de maltrato o abandono a integrarse en hogares que les brindan estabilidad.
Un ejemplo de estas historias es Hana, una perrita que fue adoptada por Margarita Juárez hace seis años. La llegada de Hana a la vida de Margarita ocurrió tras un mensaje de WhatsApp, consolidando un vínculo que permitió a la mascota encontrar un refugio definitivo después de que Margarita decidiera dejar la casa de su abuela para unir sus vidas. Como Hana, miles de estos canes logran transformar su destino gracias a la adopción, dejando atrás un pasado de incertidumbre.


