El Pentágono ha confirmado que procederá con la ejecución de Nidal Malik Hasan, un excomandante del Ejército de los Estados Unidos, utilizando un pelotón de fusilamiento. Esta medida representa la primera ejecución militar de este tipo en más de 60 años. La decisión fue sugerida por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y posteriormente aprobada por el presidente Donald Trump, según informó el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, a través de redes sociales.
Nidal Malik Hasan, quien se desempeñaba como psiquiatra del Ejército y es originario de Virginia, fue el autor de un ataque armado en 2009 dentro de la base militar de Fort Hood, Texas. En dicho incidente, Hasan asesinó a 13 soldados desarmados e hirió a otros 32. Durante su consejo de guerra en 2013, el acusado admitió haber perpetrado los disparos y justificó sus acciones alegando que buscaba proteger a los musulmanes y a los talibanes en Afganistán. La matanza del 5 de noviembre de 2009 es considerada el ataque más mortífero registrado en una base militar estadounidense fuera de un escenario de combate.
El portavoz Parnell señaló que el secretario del Ejército será el encargado de determinar la fecha y el lugar exactos para llevar a cabo la sentencia. "Por fin ha llegado el día del juicio para Hasan", expresó Parnell en la plataforma X. Actualmente, Hasan es uno de los cuatro reclusos que permanecen en el corredor de la muerte dentro del sistema militar estadounidense.
La ejecución militar requiere, bajo la legislación vigente, la aprobación del presidente de los Estados Unidos, además de una revisión de apelación y una resolución definitiva sobre su legalidad. Aunque el Tribunal de Apelaciones de las Fuerzas Armadas declaró inconstitucional la pena de muerte militar en 1983, esta fue restablecida al año siguiente mediante una orden ejecutiva del entonces presidente Ronald Reagan.
El presidente Donald Trump, quien ha sido un firme defensor de la pena capital, restableció su aplicación a nivel federal mediante una orden ejecutiva emitida en enero de 2025, durante su primer día de administración. Este documento define la pena de muerte como una herramienta esencial para castigar crímenes atroces. Cabe recordar que, bajo la gestión del expresidente Joe Biden, el Departamento de Justicia había mantenido una moratoria sobre la aplicación federal de la pena capital.


