PARÍS, Francia. — En el marco de su visita a Francia, el papa León XIV encabezó una ceremonia masiva en la Plaza de la Concordia, congregando a cerca de 800 mil personas a lo largo de la avenida de los Campos Elíseos. Durante su homilía, el pontífice hizo un llamado a los creyentes para encontrar la felicidad en la fe, distanciándose de la búsqueda de bienes materiales. El recorrido del Papa, quien se trasladó en su papamóvil desde el Arco del Triunfo, marcó la primera visita papal a la capital francesa desde la realizada por Benedicto XVI en 2008. Entre las personalidades presentes destacaron Brigitte Macron, esposa del presidente francés; la líder de extrema derecha Marine Le Pen; el primer ministro Sébastien Lecornu; y el empresario Bernard Arnault, presidente de LVMH.
En su segundo día de actividades, el líder de la Iglesia católica visitó el Centro de Acompañamiento e Integración Social Maison Bakhita, gestionado por las Hermanas Scalabrinianas. Tras escuchar testimonios de refugiados de Afganistán y Nigeria, el Papa pidió honrar la dignidad de cada persona y llamó a rescatar a quienes son esclavizados por la economía y la cultura. El pontífice destacó la figura de Josefina Bakhita, una esclava sudanesa canonizada, y subrayó el papel de las mujeres en la construcción de una civilización basada en el amor.
La Iglesia en Francia vive un fenómeno particular, pues a pesar del retroceso general de la práctica religiosa, el número de bautizos de adolescentes y adultos ha crecido en los últimos cinco años, alcanzando los 21 mil 386 en lo que va de 2026. Tras reunirse con jóvenes conversos en el Institut Catholique de París, el Papa se trasladó al aeropuerto de Tarbes-Lourdes. En la ciudad de Lourdes, fue recibido por el alcalde Thierry Lavit e inauguró una estatua en un puente sobre el río Gave. En el santuario de Nuestra Señora de Lourdes, el Papa pidió a la Virgen iluminar a las autoridades francesas para mantener la paz y promover los derechos humanos, rechazando la lógica de la guerra.


