MAZATLÁN, Sin. — Las costas del Pacífico, desde el sur de California hasta diversas localidades de México, enfrentan una crisis de infraestructura debido a un oleaje inusualmente destructivo. En Long Beach, California, decenas de viviendas han quedado inhabitables y enfrentan posibles demoliciones. La atleta olímpica Paris Henken, residente del barrio de Península, describió la pérdida de su hogar frente al mar como un evento devastador tras el impacto de tres tormentas consecutivas.
En territorio mexicano, el impacto ha sido notable en el puerto de Mazatlán, Sinaloa. La gobernadora Graciela Domínguez informó que el icónico malecón ha sufrido daños significativos, con seis puntos identificados con socavones que requieren una inversión importante para su reparación. Asimismo, se han reportado afectaciones en hoteles y restaurantes a pie de playa en zonas como Bahía de Banderas.
Los meteorólogos atribuyen este fenómeno a la interacción entre el fenómeno de El Niño y las ondas Kelvin. Según la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), las ondas Kelvin son desplazamientos de agua bajo la superficie que, al propagarse de oeste a este, elevan el nivel del mar. Aunque normalmente su impacto es imperceptible, este año han provocado un aumento de hasta 30 centímetros en el nivel del mar.
Ángel Adames, profesor de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Wisconsin-Madison, explica que la onda en sí misma no es destructiva, pero su efecto acumulativo potencia el oleaje provocado por las tormentas. "La combinación letal de El Niño, con olas altas y el nivel del mar elevado, junto con las ondas Kelvin, causa un oleaje fuerte y destructivo", señaló el experto. Dado que El Niño persistirá hasta marzo o abril del próximo año y se han detectado nuevas ondas Kelvin en camino, las autoridades mantienen la alerta ante la continuidad de estos eventos climáticos.

