El panorama para el comercio mundial ha mostrado un dinamismo superior a lo previsto durante 2025, impulsado en gran medida por el avance de la inteligencia artificial. Según Robert Staiger, economista jefe de la Organización Mundial del Comercio (OMC), este desempeño positivo se enfrenta ahora a desafíos geopolíticos y energéticos significativos.
El factor de mayor preocupación para el organismo es el conflicto en Medio Oriente, cuya escalada tiene repercusiones directas en los precios del petróleo, un insumo crítico para la logística y producción global. La OMC advierte que, si los costos del crudo se mantienen elevados a lo largo del año, el crecimiento proyectado para el comercio de mercancías podría sufrir un recorte de medio punto porcentual, descendiendo del 3.9% al 1.4%.
Este fenómeno se explica por el impacto directo de la energía en los costos de transporte y producción, lo cual presiona los márgenes operativos de las empresas y limita el intercambio de bienes. El sector de servicios también se encuentra bajo presión; ante un escenario de precios energéticos altos, el crecimiento en este rubro podría ajustarse de 4.8% a 4.1%. Sectores como el transporte y los viajes son particularmente vulnerables, enfrentando riesgos como la interrupción de rutas marítimas, cancelaciones de vuelos y un incremento en las primas de seguros.


