NIR OZ, Israel. — En el comedor desierto del kibutz Nir Oz, ubicado a solo 1.6 kilómetros de la frontera con Gaza, el silencio solo es interrumpido por el arrullo de las aves. Lo que alguna vez fue una comunidad vibrante de 400 personas, hoy es un recordatorio de la tragedia ocurrida el 7 de octubre de 2023. Dalit Ram Aharon, quien sobrevivió junto a su esposo Achi y sus tres hijos tras esconderse 12 horas en un refugio, señala los buzones de las casas: las pegatinas rojas marcan a los fallecidos y las negras a los secuestrados. "Eso significa que uno de cada cuatro de nosotros ha sido asesinado o secuestrado", afirma.
El asalto, perpetrado por unos 500 palestinos, incluidos combatientes de la fuerza de élite Nukhba de Hamás y saqueadores civiles, dejó un saldo devastador: 41 residentes y trabajadores extranjeros asesinados, además de seis personas que huían de una fiesta cercana. Setenta y seis personas fueron llevadas a Gaza, incluyendo nueve cadáveres. Catorce rehenes fueron capturados con vida y asesinados en cautiverio. Los últimos rehenes vivos fueron devueltos el 13 de octubre de 2025, y los restos de Amiram Cooper, el último rehén fallecido, fueron repatriados dos semanas después.
La investigación de las Fuerzas de Defensa de Israel reveló que el ejército no logró socorrer a la población a tiempo, llegando al lugar 40 minutos después de que los atacantes se retiraran. La violencia incluyó agresiones sexuales, violaciones y saqueos. Emi Palmor, directora del proyecto de reconstrucción, señala que el 97% de las viviendas fueron invadidas y casi el 50% incendiadas, lo que obliga a una reconstrucción total del sitio.
Entre las historias más dolorosas destaca la de Shiri Bibas, amiga cercana de Dalit, quien fue secuestrada junto a sus hijos Ariel, de cuatro años, y Kfir, de nueve meses. Aunque su esposo Yarden fue liberado en febrero de 2025, Shiri y sus hijos fueron asesinados. Expertos forenses israelíes determinaron que fueron ejecutados por sus captores, desmintiendo la versión de Hamás que culpaba a un ataque aéreo.
A pesar del trauma y el estrés postraumático, algunos residentes como Gadi Moses y Yair Horn han regresado. Los Aharon también planean volver, motivados por la memoria de sus seres queridos y el deseo de preservar sus raíces. "Ahora se trata de nuestra recuperación, o de recuperarnos en la medida de lo posible", concluye Achi.


