CIUDAD DE MÉXICO. — A sus 55 años, el cineasta danés Nicolas Winding Refn mantiene su postura de provocador nato, asegurando que el consenso es el enemigo de su esencia creativa. En una reciente entrevista, el director confesó que recibir elogios unánimes le provocaría una crisis, pues considera que la disidencia es fundamental para su trabajo. Su nueva película, Su propio infierno, llega a las salas de arte de la Ciudad de México, como La Casa del Cine y Cinemanía, tras una década de ausencia en la dirección cinematográfica.
La producción de este filme está profundamente influenciada por una cirugía de corazón que dejó a Refn al borde de la muerte durante 25 minutos. Sobre esa experiencia, el director compartió: “No había luz. Vive tu vida ahora, porque no creo que haya mucho más después”. Esta vivencia lo llevó a reflexionar sobre la fe y el destino, incluso relatando una reunión con el Papa tras su recuperación, donde recibió un mensaje para su hija.
Su propio infierno presenta una narrativa compleja que entrelaza la historia de Elle (Sophie Thatcher), una joven estrella en una ciudad futurista, con la búsqueda de un soldado estadunidense (Charles Melton) en el Tokio de la posguerra. La cinta ha generado reacciones divididas, provocando abandonos de sala en Cannes y acusaciones tanto de incoherencia como de genialidad.
Refn, quien saltó a la fama con Pusher (1996) y alcanzó el reconocimiento internacional con Drive (2011), reflexiona sobre su trayectoria y sus fracasos pasados, como Fear X. “Intentaba ser aceptado, intentaba dar lo que se esperaba, lo que el sistema quería, y Dios me castigó duramente por ello. Me dijo: ‘No vuelvas a hacerlo. Sé tú mismo. No intentes ser nadie más’”, afirmó. Sobre su relación con el también cineasta Lars von Trier, Refn aclaró que su supuesta rivalidad es en gran medida un “truco teatral” para alimentar el drama, expresando además su admiración por él ante su diagnóstico de Parkinson anunciado en 2022.
Finalmente, el director reafirmó su búsqueda de libertad creativa, descartando dirigir franquicias como James Bond: “Prefiero hacer mi propia versión de Bond. Con ese nivel de financiación, hay que aceptar las restricciones que conlleva. Hay quienes se adaptan muy bien a las restricciones. Simplemente, no es lo mío. Quiero libertad”.


