El anuncio del Premio Nobel de la Paz 2026, otorgado este viernes 9 de octubre a la jurista Navi Pillay, ha desatado una fuerte controversia diplomática. La distinción llega tras su labor entre 2021 y 2025 al frente de una comisión internacional de investigación de la ONU sobre los territorios palestinos e Israel, la cual determinó que Israel cometió genocidio en Gaza durante la ofensiva iniciada tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023.
La reacción de Israel fue inmediata y contundente. A través de la red social X, el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí calificó el galardón como la "mayor mentira del siglo XXI" y acusó al Comité Nobel de legitimar el "odio contra Israel", añadiendo que "Joseph Goebbels sin duda estará aplaudiendo desde el infierno". Por su parte, Jørgen Watne Frydnes, presidente del Comité Nobel, aclaró a la agencia AFP que el premio no constituye un respaldo automático a las conclusiones sobre Gaza, subrayando que "no somos un tribunal", aunque reiteró su confianza en la integridad de la galardonada.
El reconocimiento también se produce en un clima de tensión con Estados Unidos. En noviembre de 2024, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió órdenes de detención contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el entonces ministro de Defensa, Yoav Gallant, por presuntos crímenes de guerra. Donald Trump, quien ha presionado a los países miembros para abandonar la CPI —institución que calificó de "fuera de control"—, ha sido objeto de las bromas de Pillay, quien sugirió irónicamente que podría compartir el premio con él. La jurista recordó que en 2025, la opositora venezolana María Corina Machado entregó su medalla del Nobel al mandatario estadounidense.
Ante las amenazas de sanciones y las críticas por su trabajo, Pillay se mantuvo firme: "¿Por qué necesitaría valor para decir la verdad?", cuestionó, recordando a los líderes políticos su "obligación legal de proteger los derechos humanos y abstenerse de hacer la guerra".
La trayectoria de Pillay, nacida en 1941 en Durban, Sudáfrica, está marcada por la lucha contra la segregación y la defensa de los derechos humanos. Fue la primera mujer no blanca en abrir un despacho de abogados en Durban y, en 1973, logró que los presos políticos de Robben Island, incluido Nelson Mandela, tuvieran acceso a defensa legal. Su carrera internacional incluye su paso por el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde ayudó a establecer que la violación puede constituir un acto de genocidio, y su gestión como alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Actualmente, se desempeña como jueza ad hoc en la Corte Internacional de Justicia en el caso contra Myanmar por el genocidio de la minoría rohinyá.
El premio, que incluye una medalla de oro, un diploma y 1.2 millones de dólares, será entregado en una ceremonia el 10 de diciembre en Oslo, Noruega.


