El proceso de selección de perfiles en Morena, el partido gobernante en México, se ha convertido en un punto de fricción recurrente. Según el análisis de Pedro Miguel, cuando el número de aspirantes supera las posiciones disponibles, es inevitable que surjan frustraciones e inconformidades. Estas tensiones, que ocurren independientemente del método utilizado, a menudo escalan hasta convertirse en rupturas o acusaciones de irregularidades dentro de la organización.
El método principal de Morena para definir sus coordinaciones —consideradas la antesala de las candidaturas— recae en la Comisión de Encuestas, una instancia técnica del Consejo Nacional. Esta comisión realiza ejercicios demoscópicos internos y externos para medir indicadores como el conocimiento del aspirante, opinión positiva, honestidad y cercanía. Posteriormente, la Comisión de Elecciones del Comité Ejecutivo Nacional toma la decisión final, integrando criterios adicionales como la paridad de género, alianzas con partidos como el Trabajo y el Verde, y la correlación de fuerzas locales.
El autor subraya que la encuesta es un instrumento de apoyo y no una definición automática. Descalificar este método, diseñado originalmente por José Barberán, resulta contraproducente para los objetivos de competitividad del partido. Sin embargo, el descontento de los aspirantes no seleccionados es aprovechado por diversos actores, incluyendo periodistas, influencers y sectores que buscan construir estructuras paralelas o fracturar la unidad del movimiento.
Este fenómeno es capitalizado por la oposición, que utiliza su capacidad de distorsión en plataformas digitales para presentar las inconformidades como una rebelión generalizada. El debate sobre los métodos de selección se ha transformado en redes sociales en ataques directos contra la dirigencia. Como ejemplo, se menciona que la actual presidenta de Morena, Ariadna Montiel, y la titular de la Comisión de Elecciones, Citlalli Hernández, han sido blanco de descalificaciones, un escenario similar al que enfrentó Mario Delgado durante su gestión al frente del Comité Ejecutivo Nacional.

