En el marco del encuentro “Pre-COP31: de las metas a la acción”, organizado por la Iniciativa Climática de México (ICM), autoridades federales detallaron la estrategia nacional para cumplir con las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NCD) bajo el Acuerdo de París. Norma Munguía, directora general de Políticas Públicas para la Acción Climática de la Semarnat, informó que el país se ha fijado la meta de reducir entre 35 mil 800 y 39 mil 700 toneladas de carbono negro para el año 2030.
La funcionaria subrayó que el gobierno mexicano mantiene el compromiso de que el 38.5 por ciento de la generación eléctrica nacional provenga de fuentes limpias para 2030, incrementando esta cifra al 43.3 por ciento para 2035. Según las proyecciones, cerca del 70 por ciento de la nueva capacidad instalada entre 2025 y 2030 será de origen renovable, con un enfoque predominante en energía solar y eólica. Adicionalmente, se contempla una reducción del 30 por ciento en las emisiones de metano en el sector de hidrocarburos, comparado con los niveles reportados en 2020. Por primera vez, México ha integrado un componente de pérdidas y daños en su estrategia, reconociendo impactos climáticos inevitables.
Por su parte, Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de la ICM, señaló que la comunidad internacional percibe un retorno positivo de México en la agenda ambiental. De cara a la COP31, que se llevará a cabo en noviembre en Antalya, Turquía, Fernández Bremauntz destacó dos puntos clave: el cambio en la política pública energética, que abre la puerta a una gran escala de renovables con participación del sector privado, y la creación de una plataforma país que brindará claridad en el uso de recursos públicos y privados para acceder a fondos internacionales.
