En el marco de la reunión ministerial del G20 celebrada en Milwaukee, Estados Unidos, México presentó una postura crítica frente a los desafíos que enfrenta el comercio internacional, enfocándose en la crisis de sobrecapacidad del acero y la vulnerabilidad de los mercados agrícolas. El funcionario mexicano destacó que, si bien el país ha implementado medidas como el monitoreo reforzado y la trazabilidad de importaciones para identificar el origen del acero, los aranceles aplicados durante el último año y medio han resultado insuficientes para contener las presiones competitivas globales.
Ante este escenario, México propuso elevar la discusión más allá de las barreras arancelarias, abogando por estándares internacionales que incorporen criterios de sostenibilidad, calidad y la eliminación de subsidios desiguales. El objetivo es establecer normas comunes que permitan una competencia justa frente a productores que operan bajo condiciones ambientales y regulatorias distintas.
En un segundo frente, el gobierno mexicano abordó la seguridad alimentaria, lanzando una advertencia sobre el uso de insumos esenciales como mecanismos de coerción. “Los alimentos no deben convertirse en un arma, ni el discurso sobre la seguridad alimentaria debe servir de justificación para todo tipo de decisiones”, sostuvo el representante mexicano. La propuesta nacional enfatiza la necesidad de mantener mercados abiertos, diversificar el comercio y fortalecer la cooperación para evitar que las disputas políticas afecten el suministro de alimentos.
Asimismo, se subrayó la urgencia de invertir en tecnología ante la desaceleración en la productividad agrícola, la cual pasó de un crecimiento anual del 1.7% en el año 2000 a solo 0.8% en 2022. México reiteró su disposición para trabajar con los miembros del G20 en la construcción de un sistema comercial previsible, basado en reglas claras y un compromiso político consistente por parte de todas las naciones participantes.

