A pesar de la creciente automatización, la necesidad de talento tecnológico se mantiene vigente. Datos de GitHub revelan que los agentes de inteligencia artificial participaron en una de cada tres solicitudes de cambios de código (pull requests) durante octubre de 2026, un incremento significativo comparado con la proporción de menos de una de cada diez registrada un año antes.
Sin embargo, este avance tecnológico ha transformado las condiciones de contratación. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el 71% del aumento en las ofertas de empleo fue captado por desarrolladores con experiencia previa. Asimismo, el 37% del crecimiento en las vacantes se concentró en puestos que incluían explícitamente la inteligencia artificial en su título.
Esta tendencia ha impactado negativamente a los nuevos profesionales. Según el AI Index 2026 de la Universidad de Stanford, el empleo entre desarrolladores de software de 22 a 25 años experimentó una caída cercana al 20% en comparación con los niveles de 2024. Este fenómeno se explica porque las empresas, al utilizar herramientas de IA para facilitar tareas básicas, priorizan la contratación de perfiles experimentados que ya dominan estas tecnologías, dejando menos espacio para quienes inician su trayectoria.
Esta situación plantea un desafío para la formación de talento a largo plazo, ya que la falta de oportunidades en puestos iniciales podría limitar el desarrollo de los futuros líderes del sector. No obstante, el panorama a largo plazo sigue siendo positivo. La Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS) proyecta un crecimiento del 10% en el empleo de desarrolladores de software entre 2025 y 2035, pasando de aproximadamente 1.72 millones a 1.89 millones de puestos. La demanda de profesionales para diseñar, construir y mantener software se mantendrá, aunque los requisitos de contratación continuarán evolucionando conforme avance la automatización.


