PARÍS, Francia. — El pasado martes 29 de septiembre de 2026, Francia fue escenario de una intensa jornada de protestas que reunió a cientos de miles de ciudadanos en todo el país. La movilización, convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), tuvo como eje central la exigencia de mejores condiciones laborales, la revalorización de los salarios de los funcionarios públicos ante la inflación y una revisión del presupuesto gubernamental para 2027, el cual contempla nuevamente la congelación del índice salarial del sector.
Las cifras de asistencia variaron según la fuente: mientras que el Ministerio del Interior reportó cerca de 200 mil manifestantes a nivel nacional y 30 mil en París, la CGT estimó la participación en más de 300 mil personas en todo el territorio y 70 mil en la capital. La jornada incluyó más de 170 marchas en diversas ciudades.
Entre los sectores más activos destacaron los bomberos, quienes tras un verano crítico por incendios forestales, exigieron un reconocimiento a su labor. "¿Quiénes estuvieron en primera línea este verano salvando vidas? Bomberos, personal sanitario, funcionarios. Hoy esperamos un gesto claro", declaró Sophie Binet, secretaria general de la CGT. En ciudades como Lyon, los manifestantes portaron pancartas con consignas como: "Incluso con temperatura de 40 grados, nuestros salarios siguen congelados".
La tensión escaló en puntos como París y Toulouse, donde se registraron enfrentamientos entre estudiantes, personal educativo y la policía. El ministro de Educación, Édouard Geffre, condenó el uso de "fuego de mortero" durante los disturbios y calificó la violencia como injustificable. Según reportes oficiales, 10 miembros del personal educativo y varios alumnos resultaron heridos. Por su parte, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que se realizaron más de 160 detenciones durante las protestas, tras una semana de movilizaciones constantes.


