MADRID, España. — Más de 20 mil personas marcharon este jueves por el centro de la capital española en un acto de duelo y protesta tras el fallecimiento de Maricarmen Abascal. La movilización, que partió desde la Puerta del Sol hasta el Barrio del Retiro, donde se encontraba la vivienda de la fallecida, fue convocada para denunciar la especulación inmobiliaria y los desalojos forzosos.
Durante el recorrido, los manifestantes corearon consignas como “Maricarmen vive, la lucha continúa” y lanzaron críticas contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez Almeida. Al concluir la marcha, decenas de asistentes instalaron un altar con veladoras, flores y mensajes escritos a mano frente a la casa de la anciana, comprometiéndose a mantener viva su memoria.
El caso ha generado una fuerte polarización política. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular (PP), acusó al presidente Pedro Sánchez de intentar una “manipulación emocional” con el suceso. Por su parte, el alcalde Martínez Almeida calificó la situación como una “estrategia electoral”, mientras que en la Asamblea de la Comunidad de Madrid se registraron enfrentamientos verbales entre la oposición y Díaz Ayuso.
Activistas y ciudadanos han denunciado que el caso de Abascal refleja una problemática estructural. “Los barrios se están desintegrando porque la vivienda se ha convertido en un negocio sin escrúpulos para que vengan, como están viniendo, los mexicanos ricos a comprar edificios enteros”, denunció Alicia, una jubilada madrileña. Otros jóvenes activistas, que mantienen una acampada en la Puerta del Sol, señalaron la indignación que provocó el trato recibido por la anciana, quien falleció en un hospital tras el desalojo.
El movimiento también ha denunciado una campaña de desprestigio por parte de sectores de la derecha y ultraderecha. Dirigentes y figuras mediáticas han proferido insultos contra la fallecida, llegando a cuestionar su integridad personal y sugiriendo teorías sin fundamento sobre su muerte. Ante esto, los colectivos sociales han reafirmado su intención de continuar las protestas por el derecho a la vivienda.


