Un posible retorno a la Unión Europea
En una conferencia de prensa celebrada el miércoles 30 de septiembre de 2026 en Madrid, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, expresaron su apertura ante un eventual retorno del Reino Unido a la Unión Europea (UE). Este posicionamiento responde a las declaraciones del primer ministro británico, Andy Burnham, quien durante el congreso del Partido Laborista en Liverpool afirmó que el Brexit ha causado "más perjuicios que beneficios" a su país, especialmente en el ámbito económico.
Sánchez subrayó que tanto España como la Unión Europea recibirían "con los brazos abiertos" al pueblo británico, calificando la salida del bloque como una "enorme pérdida" para ambas partes y para el proyecto europeo en su conjunto. Por su parte, Macron dio la bienvenida a la posibilidad de un reingreso, señalando: "Si los británicos quieren volver y si el primer ministro va en ese sentido, creo que es una muy buena noticia, tanto para su país como para los europeos". El mandatario francés añadió que, en la práctica, "muchas veces vemos los límites" que enfrenta el Reino Unido al intentar colaborar con el bloque desde el exterior.
En una entrevista con BBC Radio 4, Burnham detalló que su administración analizará la viabilidad, ventajas e inconvenientes de diversas opciones, que van desde mantener el statu quo, regresar a la unión aduanera o al mercado único, hasta la posibilidad de "llegar hasta el final" y reincorporarse plenamente a la UE. Es la primera vez que un jefe de Gobierno británico abre este debate desde la salida del bloque en 2020. Cabe recordar que, según una encuesta del instituto Survation publicada a principios de junio, el 55 por ciento de los electores británicos optaría por regresar a la Unión Europea en caso de celebrarse un nuevo referéndum.
Fin del acuerdo migratorio "uno entra, uno sale"
Además de las discusiones sobre la relación con la UE, se ha confirmado la terminación del acuerdo migratorio entre el Reino Unido y Francia, conocido como "uno entra, uno sale". Este mecanismo, diseñado para frenar el cruce de personas por el Canal de la Mancha en pequeñas embarcaciones, permitía al gobierno británico aceptar a solicitantes de asilo con vínculos familiares o razones legítimas desde territorio francés, a cambio de la devolución de un número equivalente de personas a París.
El acuerdo, que estuvo vigente durante un año, concluyó debido a la negativa de Francia de continuar con el mismo. Según las autoridades, la medida tuvo un impacto limitado, abarcando únicamente el 4 por ciento del total de llegadas irregulares, lo que se tradujo en mil 500 intercambios realizados durante su vigencia.


