SAO PAULO, Brasil. — El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lideró este domingo una multitudinaria manifestación en la emblemática Avenida Paulista, donde posicionó la reforma laboral como el eje central de su campaña para la segunda vuelta electoral. El mandatario busca capitalizar el apoyo popular mediante la aprobación de un proyecto de ley, cuya votación está prevista para este miércoles en el Senado, que propone el fin de la escala 6x1, estableciendo dos días de descanso remunerado y reduciendo el límite de la jornada semanal de 44 a 40 horas.
Durante el evento, que tiñó de rojo la avenida con banderas del Partido de los Trabajadores (PT), Lula hizo un llamado a los votantes jóvenes y a los ciudadanos mayores de 70 años —para quienes el voto es opcional— a participar en los comicios. En su discurso, el líder de izquierda también abordó la seguridad pública, prometiendo una mayor intervención del gobierno federal: “Para la clase trabajadora, para la comunidad, para el territorio, protección; para los delincuentes, la cárcel”, sentenció.
El contexto electoral es complejo, ya que las encuestas sitúan como favorito al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien obtuvo la mayor votación en la primera vuelta. Mientras Lula apuesta por la reforma laboral para ganar terreno, su adversario ha centrado su discurso en un plan de recortes al gasto público inspirado en el modelo del presidente argentino Javier Milei, calificando la propuesta de Lula como oportunista. Bolsonaro, por su parte, reforzó su campaña en Sao Paulo mediante reuniones con alcaldes y el gobernador reelecto Tarcísio de Freitas, prometiendo mayor financiamiento federal para los municipios en materia de seguridad.
Aunque el desempleo en Brasil se encuentra en mínimos históricos, la preocupación por la pérdida del poder adquisitivo persiste entre los trabajadores. El equipo de campaña de Lula confía en que la aprobación del proyecto, que ya fue avalado por la Cámara de Diputados en mayo, impulse una remontada en el balotaje, aunque aún no es claro si el gobierno cuenta con los apoyos necesarios en el Senado para concretar la reforma.


