Nuevas detenciones en Londres
La Policía Antiterrorista del Reino Unido ejecutó este jueves 1 de octubre de 2026 la detención de un ciudadano británico-iraní de 27 años en Westminster, en el centro de Londres. El sujeto fue arrestado bajo sospecha de preparación de actos terroristas, en relación con el incidente ocurrido el pasado fin de semana en las inmediaciones de la base aérea de la Royal Air Force (RAF) en Fairford, Gloucestershire. Asimismo, las autoridades informaron que un segundo hombre, de 26 años y nacionalidad británica, fue interrogado bajo advertencia, y se han realizado registros en dos propiedades adicionales en la capital británica.
El incidente en Fairford
El suceso se originó el domingo 27 de septiembre a las 00:45 horas, cuando la Policía de Gloucestershire recibió alertas sobre tres furgonetas sospechosas que se dirigían a la base militar. Vecinos de la zona reportaron haber visto a un grupo de hombres encapuchados y enmascarados bloqueando una carretera aledaña. Aunque inicialmente cinco ciudadanos británicos fueron detenidos, fueron liberados bajo fianza al día siguiente. Tras una inspección exhaustiva, las autoridades confirmaron que no se hallaron explosivos, sino una cantidad de gasolina en los vehículos.
Tensiones diplomáticas
El primer ministro británico, Andy Burnham, afirmó el miércoles 30 de septiembre que existen "fuertes indicios" de que Irán desempeñó algún papel en lo ocurrido. Esta declaración fue rechazada por el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, quien calificó las acusaciones de infundadas. Por su parte, Vicki Evans, coordinadora nacional de la Policía Antiterrorista, calificó la investigación como "sumamente compleja" y confirmó que se analiza la posible implicación de un Estado extranjero.
La base de Fairford es un punto estratégico utilizado frecuentemente por el ejército estadounidense para ataques defensivos contra objetivos en Irán, una situación que ha elevado la tensión en la región. Previo a estos desarrollos, el presidente estadounidense, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio, habían señalado que los servicios de inteligencia monitoreaban la posible participación de un tercer país en las actividades sospechosas detectadas.


