Un encuentro marcado por la escucha y el compromiso
Durante su visita a Francia, el papa León XIV llevó a cabo una serie de reuniones privadas el domingo 27 de septiembre de 2026 con siete víctimas de agresiones sexuales cometidas por miembros del clero. El encuentro, que se extendió por casi dos horas, tuvo lugar en la residencia episcopal de Lourdes, poco después de las 17:30 horas.
El grupo, compuesto por cuatro hombres y tres mujeres, estuvo acompañado por el obispo Gérard Le Stang, presidente del Consejo para la Prevención y Lucha contra la Pedofilia de la Conferencia Episcopal Francesa. Según informó el portavoz vaticano, Matteo Bruni, el pontífice escuchó de manera individual y privada los testimonios, el dolor y las propuestas de los asistentes para garantizar que estos actos no se repitan.
Reacciones y contexto de la crisis
Tras la reunión, el papa León XIV agradeció el "doloroso testimonio" de las víctimas y reafirmó su compromiso institucional para erradicar este flagelo. Olivier Mardi, uno de los participantes, destacó la actitud del pontífice, describiéndolo como alguien "muy atento" y "auténticamente dispuesto a escuchar". Por su parte, Jean-Marie Delbos, víctima de abusos en el centro educativo de Bétharram, calificó el encuentro como un momento "extraordinario" que le brindó una nueva perspectiva sobre la institución.
La Iglesia en Francia enfrenta una crisis estructural profunda desde hace años. En 2021, un informe independiente encargado por la propia jerarquía eclesiástica estimó que hasta 330,000 menores fueron víctimas de violencia sexual por parte de miembros del clero desde 1950.
Controversias y desafíos
Aunque el encuentro fue visto como un paso hacia la "toma de conciencia", la selección de los siete participantes generó críticas por parte de otros colectivos de víctimas que no fueron invitados. Ante esto, los asistentes aclararon que acudieron a título personal y no como representantes del conjunto de las víctimas. El papa León XIV instó a los obispos a "perseverar" en las labores de prevención y reparación, manteniendo la presión sobre la estructura eclesiástica para abordar una herida que continúa afectando la credibilidad de la institución a nivel global.


