La contienda electoral en Brasil ha tomado un giro inesperado centrado en la religión, luego de que surgiera un rumor sin sustento que sugería que el candidato derechista Flávio Bolsonaro planeaba retirar a la Virgen de Aparecida su título de patrona de Brasil. Este hecho ha avivado la confrontación entre el senador opositor y el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien es católico.
Flávio Bolsonaro, de fe evangélica, negó categóricamente tales intenciones y acusó al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula de difundir noticias falsas con fines electorales. "Respeto a todas las religiones y también a quien no tiene religión", declaró el hijo de Jair Bolsonaro, expresidente condenado a prisión por intento de golpe de Estado tras los comicios de 2022. Por su parte, Lula respondió durante un acto en la ciudad amazónica de Belém: "Mientras sea presidente de la República, nadie va a burlarse de nuestra señora de Aparecida. Hay que aprender a respetar a todas las religiones".
La controversia alcanzó niveles institucionales, involucrando al Tribunal Superior Electoral, que bloqueó publicaciones en redes sociales, y a la Conferencia Episcopal Brasileña, que desmintió promover información falsa. Según datos del instituto Democracia em Xeque, el tema ha generado una de las mayores repercusiones digitales del año en el país.
La división del voto religioso es una tendencia consolidada. Según la encuestadora Quaest, el 50% de los brasileños mayores de 16 años se declaran católicos y el 29% evangélicos. Lula lidera las preferencias entre los católicos con un 48%, mientras que Bolsonaro encabeza el voto evangélico con un 46%. La antropóloga Regina Novaes, del Instituto de Estudios de la Religión (Iser), explica que esta brecha tiene raíces históricas: sectores católicos se vincularon a la izquierda durante la dictadura militar (1964-1985) bajo la teología de la liberación, mientras que los evangélicos han adoptado una "agenda moral" conservadora, opuesta al aborto y a los derechos de minorías sexuales.
El 12 de octubre, día de la patrona, se perfila como una fecha clave en el calendario electoral, a menos de dos semanas de un eventual balotaje previsto para el 25 de octubre.


