CIUDAD DE MÉXICO, CDMX. — Caminar por la avenida Azcapotzalco y sus alrededores permite observar un paisaje en transición: calles arboladas y residencias centenarias que conviven con una creciente actividad comercial. Lo que alguna vez fue un desarrollo residencial de vanguardia, hoy lucha por preservar su identidad frente a una intensa fiebre inmobiliaria que ha convertido antiguas casonas en bares, restaurantes y oficinas.
El cronista Julio Arellano Velázquez advierte que, aunque muchas construcciones están catalogadas, la falta de protección patrimonial efectiva ha permitido que inmuebles privados sean modificados o demolidos. Arellano describe a la colonia como un "museo al aire libre" que conserva el diseño original de Daniel Garza, caracterizado por chalets rodeados de jardines y ventilación en sus cuatro costados, un lujo arquitectónico que hoy es poco común.
La historia de la zona se remonta a la antigua Hacienda de San Antonio Clavería. El primer proyecto de urbanización, denominado colonia El Imparcial, fue impulsado entre 1904 y 1907 por Rafael Reyes Spíndola, con casas de concreto armado. Tras los retrasos provocados por la Revolución Mexicana y dificultades financieras, la colonia Clavería se consolidó formalmente en 1922, integrando 26 manzanas, una iglesia y un mercado. Su desarrollo definitivo ocurrió entre 1950 y 1970, consolidándose como un bastión de la clase media.
Para residentes como Francisco Santiago, quien llegó a la colonia en 1945, Clavería era un espacio de convivencia donde los niños jugaban en calles rodeadas de sembradíos de girasoles. Santiago destaca el papel del Club Deportivo Clavería como un "oasis" que ofreció alternativas deportivas a los jóvenes frente a la influencia de pandillas locales como Los Cocodrilos en décadas pasadas.
Hoy, el entorno mantiene elementos distintivos como sus esquinas ochavadas, diseñadas originalmente para el paso del tranvía, y calles con nombres de sitios del Medio Oriente, como Palestina, Cairo y Pirámides. Mientras tanto, el parque de la China y la estatua de José José continúan siendo puntos de encuentro cultural que mantienen viva la memoria de la colonia frente a la modernización.


